viernes, 16 de noviembre de 2018

Devocional: LA MUERTE ES FÍSICA

Todos los seres humanos somos espíritus dentro de un cuerpo, porque el cuerpo es el vehículo de transporte del alma y espíritu, por eso el deterioro es del cuerpo no del alma ni del espíritu.
El inicio de vida en la tierra lo establece DIOS, así como el momento de partida, es decir que el límite de vida bajo el cielo en la tierra lo marca DIOS. (Salmos 104:29-35; Eclesiastés 8:8-9).
Debemos entender que lo que mueve nuestro cuerpo es lo que hay en su interior, tus palabras y acciones obedecen a lo que el alma suministra, por eso el alma debe estar enriquecida por el espíritu que recibe AYUDA DEL ESPÍRITU SANTO.
Cuando tu cuerpo se vuelve polvo, no hay conciencia ni del tiempo, ni de lo que sigue sucediendo en la tierra, lo que quieras hacer en la tierra hazlo mientras estés vivo en ella. (Salmos 146:4).
Eclesiastés 9:4-12 Nadie a parte de DIOS, conoce tu tiempo en la tierra.
El día que mueres es tu cuerpo el que polvo se vuelve. (Eclesiastés 12:7).
Mientras tengas el cuerpo cuídalo con buena comida y ejercicio, y a tu alma y espíritu alimentados por EL ESPÍRITU SANTO dentro de ese cuerpo, ocúpate en obedecer para que agraden a DIOS, porque cuentas con tiempo y ocasión LIMITADOS, no los desaproveches en contiendas, pleitos, enojos, iras, que no son para nada de provecho ni a tu cuerpo, ni a tu alma, porque se enferman.
Para aprender a vivir, debes aprender a ENTENDER Y CONOCER A DIOS. (Jeremías 9:23-24).
Cuídate de lo que haces mientras habitas la tierra, no pierdas tu tiempo en lo que para nada aprovecha. (Deuteronomio 18:10-14).
Cuida tu cuerpo pero más importante ocuparse del alimento espiritual porque a vida permanece. (San Lucas 11:21-27).
En la tierra y después de partir de la tierra, hay vida con JESUCRISTO. (San Juan 14:1-14).
                                                                                           SE DESGASTA Y MUERE EL CUERPO,
                                                                                           MANTÉN EL ESPÍRITU VIVIFICADO.
                                                                                                                                              SHALOM






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