sábado, 16 de febrero de 2013

Devocional Diario: LA ORACIÓN

MATEO
6:6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a TU PADRE que está en secreto; y TU PADRE que ve en lo secreto te recompensará en público.
6:7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.
6:8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro PADRE sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
6:9 Vosotros, pues, oraréis así: PADRE NUESTRO que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
6:10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.
6:11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
6:12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
6:13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el Reino, y el Poder, y la Gloria, por todos los siglos. Amén.
6:14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro PADRE CELESTIAL;
6:15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro PADRE os perdonará vuestras ofensas.


LA ORACIÓN: Es el medio de comunicación con DIOS, donde exponemos delante de ÉL todo lo que hay en ese momento en nuestra alma y ÉL quiere escucharlo de nuestros labios, porque DIOS todo lo conoce pero quiere que tengamos ese momento de sinceridad para con ÉL. Cuando oramos estamos aceptando delante de DIOS que le necesitamos, que apartados de ÉL no podemos seguir, que ÉL representa para nosotros esa fuente de vida.

La frase: "TU PADRE que está en secreto" se refiere a DIOS que ve lo más profundo de nuestro ser, ÉL conoce todo lo que está en lo secreto para los demás, pero totalmente claro delante de ÉL. Las vanas repeticiones, son palabrerías sin decisión, salen de la mente más no del alma, porque la mente se vicia y guarda frases adornadas, pero el alma muestra el estado presente de todo nuestro ser.

La oración se inicia con el reconocimiento  de la grandeza de DIOS, su soberanía, su magnificencia, todo lo que su superioridad representa para nosotros.

Para tener una oración sincera y fluida, debemos tener un alma que perdona, un alma que se limpia de todo resentimiento, porque está libre de toda acusación, y es en esa libertad que EL ESPÍRITU SANTO te lleva  a hablar con DIOS.

El reconocer desde nuestro interior que necesitamos ser librados del mal, nos permitirá entender que DIOS pelea por nosotros, que DIOS es nuestro escudo, nuestra bandera, que EL REINO en autoridad que Gobierna, tiene gran Poder y Gloria.  
CUANDO ORAS ES COMO SI SUBIERAS AL FRENTE DEL BARCO Y VAS MAR ADENTRO
CUANDO ORAMOS ENTRAMOS A LO PROFUNDO DE NUESTRO SER, PODEMOS ALLÍ EN ESE LUGAR ESCUCHAR LAS RESPUESTAS DE DIOS Y RECIBIR SU CONCEJO. SI NO SABES ORAR PERO ANHELAS HACERLO, DIOS DISPONDRÁ LOS RECURSOS PARA QUE LO HAGAS.

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